Principales diferencias entre divorcio y divorcio exprés

Principales diferencias entre divorcio y divorcio exprés

De la misma forma que casarse lleva su tiempo, un divorcio no es cuestión de horas. No obstante, se pueden agilizar los trámites a través del divorcio exprés. ¿En qué consiste? ¿Qué lo diferencia de un divorcio ordinario? ¿En cuánto tiempo se puede conseguir? Respondemos a todas estas preguntas a continuación.

Reducción de costes y trámites

En lenguaje llano, el divorcio exprés vendría a ser un tipo de divorcio “low cost”. Este permite reducir los costes y trámites de un divorcio convencional. Básicamente simplifica el procedimiento de disolución de un matrimonio convencional a todos los niveles. Es, por tanto, la opción más sencilla y económica a la hora de divorciarse, pero no siempre es la más indicada. Se debe ajustar a unas pautas que fundamentalmente contemplan aquellos supuestos en los que no cabe la posibilidad de complicaciones. Es decir, antes de optar por el divorcio exprés conviene estar seguro de que no habrán imprevistos durante el proceso.

Divorcio exprés para disoluciones amistosas

Puede ser que a priori no haya acuerdo sobre repartición de bienes y/o responsabilidades conjuntas como puede ser una custodia. Si lo tuyo es un divorcio complicado, lo mejor es que optes por el divorcio convencional. El divorcio exprés no contempla complicaciones en el proceso. Está especialmente pensado para casos sencillos y, sobre todo, fáciles de resolver. En otras palabras, matrimonios sin hijos o con hijos mayores de edad ya emancipados, sin propiedades en común ni ningún otro vínculo que tenga que perdurar en el tiempo más allá de la disolución.  Vendría a estar indicado  en aquellos casos en los que las partes se desvincularán completamente la una de la otra. Es decir, una vez ratificado el divorcio, los excónyuges emprenderán caminos totalmente por separado. En esos casos tan solo bastaría con firmar un convenio regulador de divorcio y ratificarlo después en el juzgado delante del secretario judicial.

Divorcio tradicional en la lucha de derechos

El divorcio convencional es un poco más costoso que el divorcio exprés en todos los sentidos. Sale más caro y probablemente se dilate mucho más en el tiempo. No obstante, a veces corre más quién camina despacio, especialmente si existen circunstancias de por medio complicadas de resolver. En esos casos en los que hay mucho en juego, ya no solo a nivel económico, conviene informarse bien con un abogado. Es importante tener en cuenta que las decisiones que se tomen en ese momento pueden condicionar toda una vida.

Lo más probable es que el proceso se demore. No obstante, con esta opción conoceremos al detalle todos los pasos que debemos dar para nuestro mayor beneficio y tranquilidad en un futuro. Además, nos informarán sobre los tipos de guardia y custodia para menores  y cuál es el más indicado en nuestro caso, si tenemos. También nos pondrán en conocimiento sobre el pago de pensiones de alimentos para los hijos y sobre las disoluciones de regímenes económicos matrimoniales. Y luego está la partición de bienes y propiedades en común que pudiéramos tener. Para todo ello conviene documentarse bien y dejarse asesorar. Aunque el proceso se pueda demorar un poco más y nos cueste más dinero, conviene recordar que a veces lo barato, a la larga, sale caro.

Por tanto, en resumen, si hay que hilar fino a la hora de defender los derechos de los cónyuges lo mejor es optar por el divorcio tradicional. El divorcio exprés está reservado para nulas o pocas complicaciones.

Procedimiento judicial del divorcio exprés

Tanto en el divorcio exprés como en el convencional de toda la vida, el proceso se inicia con una demanda de divorcio. Se trata simplemente de una petición pues puede ser de mutuo acuerdo. En esos casos, la demanda es presentada de forma conjunta por los dos cónyuges. También puede ser presentada solo por uno de los dos, con el consentimiento del otro.

Junto con la demanda se debe presentar un documento llamado Convenio Regulador en el que se recogen los términos del divorcio previamente pactados. Es decir, ahí quedan recogidos todos los supuestos que intervienen en dicho proceso de divorcio. Entre ellos estaría el cuidado de los hijos sujetos a patria potestad o el régimen de visitas. El Convenio también recoge a quién se le atribuye la vivienda y la liquidación del régimen económico matrimonial. Aquí entraría la pensión que se deba abonar, según el caso, a uno de los cónyuges.

Una vez admitida la demanda a trámite, se cita a los cónyuges para que se ratifiquen en su petición de divorcio. Deberán hacerlo en el juzgado ratificando a su vez los términos del convenio regulador que han presentado. El Juez dicta sentencia aprobando dichos términos y el divorcio ya es una realidad: los cónyuges ya están felizmente divorciados.

Si no hay hijos de por medio, el trámite del divorcio exprés es muy rápido, aparte de económico. En el caso de tener menores en común o hijos incapacitados puede demorarse un poco más. En ese caso se requiere de la aprobación del Ministerio Fiscal.

Demanda de divorcio en los procesos contenciosos

En los procesos llamados “no amistosos”, uno de los cónyuges presenta la demanda. Esta debe incluir toda la documentación relativa al proceso de divorcio. Si se solicitan medidas de carácter patrimonial, por ejemplo, se deben incluir todos aquellos documentos relativos. Aparte, para temas de pensión u otros, se deberá probar la situación económica de los cónyuges.

Una vez interpuesta la demanda, ésta le será notificada al otro cónyuge quién podrá interponer una reconvención, es decir, otra demanda contra el inicialmente demandante. Posteriormente, se fijará fecha para la vista, en la que deberán comparecer ambos cónyuges junto con sus abogados. Si existen hijos menores, serán escuchados si se considerara necesario siempre y cuando sean mayores de 12 años.

El Juez considerará todas las pruebas aportadas y escuchará a ambas partes si todavía no han llegado a ningún acuerdo entre ellos. Finalmente dictará sentencia.

Diferencias entre divorcio y divorcio exprés. Según todo lo expuesto, conviene tener muy en cuenta cuál es el divorcio que  mejor se adapta a nuestro caso particular antes de decantarse por uno u otro.

¿Cuáles son las ventajas de la separación de bienes?

¿Cuáles son las ventajas de la separación de bienes?

Te casas y todo es felicidad. Y ojalá fuera así para siempre, pero a veces llegan los problemas. Y los divorcios. Más vale prevenir que curar. Asegúrate un futuro tranquilo y elige la separación de bienes. Te contamos las ventajas.

¿En qué consiste la separación de bienes?

Antes de casarte, tú y tu pareja deberéis tener claro el régimen económico matrimonial que vais a elegir. Y no es una decisión cualquiera porque podría ahorraros muchos problemas en un futuro si las cosas fueran mal. La separación de bienes es el sistema más seguro para que ambos cónyuges puedan mantener protegidos sus propios bienes en caso de divorcio o separación. Es por ello que la recomendación que se suele hacer a ambas partes antes de casarse es la de optar siempre por este régimen. No obstante, la gran mayoría de matrimonios que se celebran en nuestro país se realizan bajo el régimen de gananciales.

Principales ventajas de la separación de bienes

Da una mayor libertad e independencia económica

La separación de bienes permite a cada cónyuge actuar libremente con sus ganancias y propiedades. Cada uno mantiene la propiedad a su exclusiva titularidad. Tiene libre disposición de todo aquello que poseía de soltero/a y de lo que adquiere de casado/a. Y también de futuras herencias que pudiera recibir.

A menos decisiones conjuntas, menos discusiones

Como cada cónyuge es titular y propietario único de sus bienes, se reducen los conflictos o discusiones de pareja. Cada miembro puede  comprar, vender, administrar o hipotecar sus bienes (exceptuando la vivienda familiar) sin necesidad de contar con el consentimiento del otro.

Menos impuestos

Desde un punto de vista fiscal, al declarar de forma individual y no conjunta, la renta es más baja. Y también los impuestos serán mucho menores.

No da lugar a dudas

En caso de separación, la repartición queda clara. Todos aquellos bienes obtenidos antes o durante el matrimonio pertenecerán al cónyuge que los haya comprado.

Menos problemas futuros

La separación de bienes ofrece muchos menos problemas en caso de divorcio o separación. Llegado el caso, cada uno se quedaría con sus propiedades. Únicamente se deberán dividir todos aquellos bienes que hayan sido conseguidos o comprados de manera común durante el matrimonio. Para ello es importante poner a nombre de ambas partes todos los bienes adquiridos durante la convivencia matrimonial. De otra manera no podrá demostrarse que han sido obtenidos con el esfuerzo y sacrificio de ambos cónyuges.

Más seguridad familiar, separación de riesgos

Supone un beneficio en los casos en que uno de los cónyuges lleva a cabo una actividad profesional de riesgo para todo el patrimonio familiar. Al tratarse de obligaciones personales, si uno de los dos cayera en quiebra o contrajera deudas, los bienes de la pareja no se verían afectados.

¿Cuál es la principal diferencia respecto a los bienes gananciales?

La principal diferencia de ambos regímenes económicos es el sistema de repartición de bienes y ganancias en caso de divorcio. Así, si dos personas se han casado en bienes gananciales, éstos se dividirán por la mitad. Y “éstos” incluye los bienes de cada uno anteriores al matrimonio y todo lo que se haya obtenido durante el mismo. Todo se divide a partes iguales, independientemente de si uno ha aportado más o menos.

Este régimen es el que se aplica por defecto en la mayor parte de las comunidades autónomas de nuestro país. En caso de no notificar lo contrario, todas las ganancias y adquisiciones obtenidas durante el matrimonio pasarán a formar parte del patrimonio conjunto. Y si hubiera divorcio, dicho patrimonio se dividiría por la mitad para que cada uno reciba la misma cantidad.

El principal inconveniente de este régimen es que se responde con todos los bienes de la pareja en caso de que uno de los dos contraiga deudas.

¿Por qué se sigue optando entonces por los bienes gananciales?

A pesar de las ventajas destacadas de la separación de bienes, la gran mayoría de matrimonios que se celebran en nuestro país se realizan bajo el régimen de gananciales. Esto es en parte por desconocimiento. Muchos contrayentes no conocen ni siquiera los distintos tipos de regímenes económicos matrimoniales que existen ni qué comporta cada uno.

Entonces todo es amor y color de rosa y en lo último que piensas  es en el dinero. Y aunque algunos sí lo piensen, no se lo comentan a su pareja por no generar desconfianza entre ellos. Pero siempre hay que ir más allá y pensar que las cosas pueden cambiar de un momento a otro. Si más no, hay que ser consciente de las obligaciones y derechos que se desprenden de cada régimen económico. Si lo que quieres es proteger los bienes obtenidos antes del matrimonio, siempre será recomendable la separación de éstos, la separación de bienes.

Elige lo que quieras, pero conscientemente

En el momento en que se contrae matrimonio, entre ambos miembros de la pareja se establece una relación económica. Ésta debe ser acordada entre los dos y así constará en las capitulaciones matrimoniales.

Por ello, se deben valorar considerablemente todas las opciones. Se trata de una decisión de vital importancia ya que tu futuro y bienestar podría variar y mucho si te lanzas de cabeza y sin pensar.

Recuerda que dependiendo de la comunidad autónoma en la que te encuentres, se aplicará por defecto uno u otro régimen. Antes de contraer matrimonio, infórmate bien para notificar qué régimen prefieres y poder modificarlo ante notario en caso necesario.

En otras palabras, simplifica todo el proceso del divorcio

Desgraciadamente la separación de un matrimonio es algo que cada vez se da con mayor frecuencia. Por ello, apostar por los bienes gananciales es asumir un riesgo que puede salir muy caro en un futuro. La mejor manera de guardarse las espaldas si el matrimonio termina fracasando es la separación de bienes. De este modo, ambas partes siempre conservarán sus propiedades en caso de que las cosas fueran mal. En definitiva, sí, conviene que las parejas realicen separaciones de bienes con el cónyuge y elegirlo como régimen económico en el matrimonio.

Demanda de divorcio

¿En qué consiste una demanda de divorcio?

Cuando decidimos poner fin a nuestro matrimonio debemos realizar una serie de trámites para hacerlo efectivo. Este proceso recibe el nombre de demanda de divorcio, y puede tramitarse de forma contenciosa o bien de mutuo acuerdo. En este artículo vamos a conocer las diferencias entre ambas vías.

Qué es una demanda de divorcio y cuáles son sus requisitos

Contraer matrimonio es una decisión que cambia muchos aspectos de nuestra vida. Por eso, aunque resulte incómodo y no se nos suela pasar por la cabeza, es conveniente tratar ciertos temas, como la separación de bienes o un posible pacto en el caso de producirse una demanda de divorcio. Estos acuerdos pueden ahorrarnos muchos problemas y dolores de cabeza en el futuro.

La demanda de divorcio es la solicitud que debemos presentar cuando queremos finalizar nuestro matrimonio. Para ello necesitaremos de un abogado y de un procurador. En cuanto al proceso, podemos optar por la vía amistosa, con una demanda de divorcio de mutuo acuerdo, o bien, por otro más largo, el contencioso.

En la actualidad, y de acuerdo con el Código Civil, ya no es necesario que aleguemos una causa para que el matrimonio pueda disolverse. Sin embargo, sí que hay otro requisito: que hayan transcurrido como mínimo tres meses desde que se produjo la celebración del mismo.

Este requisito no es obligatorio cuando existe un riesgo para la integridad moral, física o para la vida de alguno de los cónyuges o de los hijos que estos hayan tenido, tanto dentro de ese matrimonio como fuera. En estos casos, la demanda de divorcio podrá tramitarse en cualquier momento.

Qué debe incluir la demanda de divorcio

La solicitud de una demanda de divorcio se ha simplificado en gran medida al no tener que incluir causas. Esta consta de tres partes: los hechos, los fundamentos de derecho y aquello que solicitamos.

En el primer apartado, el de los hechos, debemos exponer información relevante con respecto al matrimonio. Son la fecha en que se produjo aquel, la existencia o no de hijos, el régimen económico matrimonial y el domicilio familiar.

Los fundamentos de derecho consisten en exponer cuáles son los artículos del Código Civil que constituyen las pretensiones de las partes. Algunos ejemplos son la custodia y la guardia o el importe de la manutención de los hijos.

Por último, el apartado de la súplica es la solicitud de peticiones que hace al juzgado la parte demandante. Además de esto, en función si se trata de una demanda de divorcio de mutuo acuerdo o contencioso, habrá que incluir otros documentos.

Demanda de divorcio de mutuo acuerdo

La vía del mutuo acuerdo se sigue cuando el matrimonio finaliza de manera amistosa. En esta opción los trámites son más rápidos y más sencillos, lo que facilita el proceso. Además, nos ahorramos el poder perjudicar a los hijos, que son quienes peor llevan esta situación.

Los datos que figuran en este documento serán los nombres completos de los cónyuges, la fecha en que se contrajo matrimonio y el lugar. También la información relativa a los hijos; sus nombres y las fechas de nacimiento. Por último, la voluntad de solicitar la demanda de divorcio y una copia firmada del Convenio Regulador.

Este Convenio se realiza con un abogado y un mediador, preferiblemente especializados en Derecho de Familia. Ambos cónyuges deberán solicitar sus servicios para redactar en común un pacto. En este quedarán reflejados los detalles de la custodia, el régimen de visitas para el cónyuge que no posee la custodia y la pensión de los alimentos o la compensatoria. También otros referentes al reparto de los bienes o las posibles deudas que existan.

Un juez será el encargado de admitir la demanda, y el Ministerio Fiscal quien revisará el Convenio que va adjunto. El función de la opinión de este último, el juez decidirá y dictará una sentencia con el Convenio.

En esta vía, la demanda de divorcio es presentada por ambos cónyuges o bien por uno de ellos con el consentimiento del otro. Debemos entregarla en el Juzgado que corresponda al domicilio conyugal o al actual de alguno de los cónyuges.

Demanda de divorcio contencioso

Cuando utilizamos la vía del contencioso, la parte que presenta la demanda de divorcio es la que solicita las medidas. Esto es, se presentan a una autoridad judicial las medidas que se desea que se fijen una vez se haya disuelto el matrimonio.

Los aspectos que se incluyen en este Convenio Regulador son los mismos que en la opción anterior. La diferencia es que no existe un acuerdo entre las partes, sino que cada una tendrá sus propias demandas y será el juez quien deba tomar la decisión final.

Primero, uno de los cónyuges realiza la demanda de divorcio inicial y la otra parte es la que contesta a la misma. Siempre por medio de un abogado y un procurador. Por tanto, en esta vía existen dos demandas, mientras que cuando hay mutuo acuerdo, solo se presenta una.

Es por este motivo que esta opción es más lenta y problemática. Cada uno de los cónyuges habrá estipulado unas medidas determinadas que pueden ser contradictorias. Así, llegar a un acuerdo con el que ambos estén conformes requiere de tiempo.

Una vez que hemos presentado la demanda, en esta vía el juez citará a las dos partes para una vista oral. En la misma podrá solicitarse la realización de las pruebas que se consideren pertinentes, por medio de psicólogos, peritos e incluso testigos. Finalmente, el juez dictará una sentencia basándose en dichas pruebas  y contando con la opinión del Ministerio Fiscal.

Si queremos tramitar una demanda de divorcio, se recomienda, mientras sea posible, intentar llegar al mutuo acuerdo entre las partes. Además de nuestros intereses, debemos valorar las repercusiones que este proceso tiene en los hijos. Con la ayuda de abogados expertos en Derecho de Familia tomaremos las decisiones correctas.

 

El divorcio en España en 2018

El divorcio en España en 2018, interpretando la Ley

En este artículo abordaremos todos los temas relacionados con el divorcio en España en 2018. Te contaremos cómo divorciarse en España, cuánto cuesta un divorcio, cómo es la Ley de divorcio en España y cuál es el porcentaje de separaciones que cada año se dan en nuestro país. Unos datos que no tienen desperdicio, por lo que si te tienes pensado separar, esto te interesa.

Cómo divorciarse en España

Más parejas de las que imaginas pasan por este tedioso y delicado momento al menos una vez en la vida. Por lo que en este artículo analizaremos cómo divorciarse en España, para que sepas cómo funciona todo el proceso.

Para poder divorciarse en España de forma legal, es necesario que pasen al menos 3 meses desde el momento del matrimonio. De no ser así, no se podrán iniciar los trámites de la separación por vía civil, por lo que habría que esperar a que se cumplieran los tres meses.

Si se cumple con el anterior requisito, es el momento de analizar los dos tipos de divorcio que existen: divorcio de mutuo acuerdo y divorcio contencioso. En el primer caso, ambos cónyuges están de acuerdo, por lo que la separación se hará por las buenas. Sin embargo, en el segundo caso, todo es más complejo, debido a que se da cuando solo uno de los cónyuges quiere el divorcio. También es importante mencionar que el divorcio de mutuo acuerdo es mucho más económico, dado que es mucho más rápido.

Lo siguiente, será reunir toda la documentación necesaria para formalizar el trámite del divorcio. Es la siguiente:

  • Certificado de matrimonio
  • Certificado de nacimiento de los hijos (si los hay)
  • Propuesta de convenio regulador entre las partes (en los divorcios de mutuo acuerdo)
  • Documento que confirme la situación patrimonial

En este apartado es importante destacar la importancia de la propuesta de convenio regulador entre las partes. En este documento se especifican todas y cada una de las consecuencias de la separación: reparto de bienes, uso de la vivienda, relaciones con los hijos, posible pensión, etc. No obstante, esta propuesta solo se lleva a cabo si el divorcio es de mutuo acuerdo.

En el caso de que se produzca un divorcio contencioso, no es necesario realizar dicha propuesta.

¿Qué consecuencias tiene un divorcio?

En el caso de España, un divorcio implica una pérdida de los derechos sucesorios entre los cónyuges. Es decir, se pierde todo derecho a una posible pensión de viudedad u otras obligaciones del matrimonio. No obstante, se sigue manteniendo la relación con los hijos si los hubiera.

¿Se necesita contratar un abogado?

En el caso de que estés pensando en iniciar un trámite de divorcio en España, es importante que cuentes con un abogado/a especialista en este tipo de trámites. Sobre todo en los casos de divorcio contencioso. Para que resuelva todas tus dudas y te asesore en todo momento, y así asegurarte de que estás haciendo lo correcto.

¿Es necesario esperar siempre 3 meses para separarse o hay excepciones?

En ciertos casos en los que se acredite riesgo para la vida, libertad, integridad moral, física… no se tendrá en cuenta dicho plazo. Son casos en los que la vida de uno de los miembros se encuentra en “peligro” o directamente supone un riesgo, por lo que no se tendrán en cuenta los 3 meses de matrimonio.

Cuánto cuesta un divorcio en España

Tras haber respondido a la pregunta de cómo divorciarse en España, es importante conocer el precio. Porque no es gratis divorciarse.

Un divorcio de mutuo acuerdo puede costar entre 400 y 900 euros (dependiendo del abogado que contrates). Y si a eso le sumas los gastos del procurador (100 o 200 euros), podría irse hasta los 1.100 euros. No obstante, podemos decir que tirando por lo alto el precio de un divorcio por mutuo acuerdo ronda los 1.000 euros.

Pero ojo, porque en el caso de que se trate de un divorcio contencioso, son palabras mayores, debido a que el precio crece paulatinamente. En estos casos los abogados suelen cobrar entre los 800 y los 1.600 euros, mientras que el procurador rondará los 200 y 400 euros. No obstante, el precio no termina aquí, porque puede llegar a los 15.000 euros si la pareja tiene una empresa en común o muchos bienes.

Así que podemos decir que el precio de un divorcio contencioso es, al menos, el doble respecto a un divorcio en el que ambas partes están de acuerdo.

Ley de divorcio en España

En España tenemos una ley de divorcio que se remonta al año 1981. No obstante, en el año 2005 se produjo la primera y la única reforma, correspondiendose con la nueva Ley 15/2005 del 8 de julio. Y por el momento no se prevé la llegada de una nueva reforma.

Porcentaje de divorcios en España

Un dato que es importante destacar sobre nuestro país, es que es uno de los países con el porcentaje de divorcios más altos. Es más, en el año 2016 abría los periódicos un titular muy interesante que afirmaba que “en España se producen casi siete rupturas por cada diez matrimonios”. Es un número muy alto de separaciones.

Y por si fuera poco, España es el segundo país en Europa con mayor tasa de divorcios. Es un dato que tiene mucho que ver con la cultura de nuestro país, la independencia económica, etc.

Además, los trámites para realizar la separación de forma judicial son sencillos, por lo que cualquier persona que se lo proponga puede iniciar el proceso de divorcio sin que suponga un verdadero quebradero de cabeza. Es más, es un momento duro que cada vez más personas deciden afrontar antes de vivir de forma infeliz.

Es importante conocer todos los requisitos y papeleos necesarios para solicitar el divorcio en España en 2018. Por lo que en este artículo esperamos haber respondido a tus dudas y preguntas sobre el divorcio en nuestro país. Si podemos ayudarnos en algo, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Te asesoraremos sin compromiso.

División de la cosa común

División de la cosa común en un divorcio o una herencia

La “división de la cosa común” surge tras un divorcio, una herencia o acciones similares, en el momento en el que alguno de los propietarios de un inmueble deciden que dicho inmueble deje de tener una copropiedad en común.

En el artículo 400 del Código Civil se dice que: “Ningún copropietario estará obligado a permanecer en la comunidad. Cada uno de ellos podrá pedir en cualquier tiempo que se divida la cosa común“. Es decir, que cualquiera de ambas partes podrá ejecutar la división siempre que lo considere necesario. Claro que, para que se aplique, la cosa común debe ser indivisible, como por ejemplo, la copropiedad de los inmuebles.

Son muchas las razones por las que una persona se plantea ejecutar la acción de “división de cosa común”. En la mayoría de las veces, estás relacionado con temas económicos o personales. Por lo que en este artículo intentaremos responder a todas tus dudas sobre esta acción.

División de la cosa común: toda la información

¿Cómo se lleva a cabo la acción de división de cosa común? Uno de los propietarios deberá notificarlo. En el caso de que ambos estén de acuerdo en disolver dicha copropiedad, no habrá ningún tipo de problema. En estos casos, lo habitual es poner la propiedad a la venta y esperar hasta que aparezca un comprador. En ese momento, se reparten los beneficios y problema solucionado. Sin embargo, también podría pasar a ser de uno de los copropietarios abonando la mitad correspondiente.

No obstante, en la mayoría de los casos no resulta tan sencillo. Lo habitual, es que los copropietarios no lleguen a un consenso. Es decir, que uno quiera vender y que el otro se niegue rotundamente. Por ello, lo que se llevaría a cabo para todo inmueble antes del 15 de octubre de 2015 sería lo que se conoce como juicio ordinario. Si no hay acuerdo, se aplicará el artículo 404 del Código Civil que establece que “Cuando la cosa fuere esencialmente indivisible, y los condueños no convinieren en que se adjudique a uno de ellos indemnizando a los demás, se venderá y repartirá su precio”.

El procedimiento habitual era llegar a la subasta judicial y aplicar seguidamente los artículos 670 y ss de la LEC. Sin embargo, el 15 de octubre de 2015 entró en vigor la nueva Ley 15/2015 de 2 de julio con la Ley de Jurisdicción Voluntaria. Por lo que a partir de ese momento se puede solicitar la subasta de un inmueble.

No obstante, el procedimiento de subasta judicial de inmuebles no es algo que trataremos en este artículo. Pero sí hablaremos de los procesos declarativos existentes y que son métodos rápidos y sencillos que ayudarán a solventar este inconveniente lo antes posible.

Procedimiento división cosa común

¿Cómo interponer un procedimiento de división de cosa común? Dicho procedimiento sigue las reglas del juicio declarativo, en base al precio del bien inmueble que se quiere dividir para su disolución.

Por lo tanto, dicha acción de división de cosa común se llevará a cabo con el objetivo de que se produzca el cese la copropiedad (siempre y cuando dicho bien posea varios titulares en proindiviso). Así que para deshacerse de la copropiedad, habrá que interponer dicho procedimiento de división de la cosa común.

Para ello, existen 2 procesos declarativos para llevar a cabo la división judicial (actio communi dividundo): juicio verbal y juicio ordinario.

  • Juicio Verbal: se lleva a cabo cuando la cuantía del procedimiento no supera los 6.000 euros. Dato recogido en el artículo 250.2 LEC.
  • Juicio Ordinario: sucede cuando el procedimiento supera los 6.000 euros. Además de “aquellas cuyo interés económico resulte imposible de calcular, ni siquiera de modo relativo” – como establece el artículo 249.2 LEC.

Dicho procedimiento de división de cosa común se ejecuta por razón de la cuantía. Es decir, la cantidad de base son los 6.000 euros, por lo que siempre y cuando el bien no supere dicha cantidad bastará con realizar un juicio verbal.

Por tanto, la siguiente cuestión será calcular el valor del bien. El artículo 251 de la Ley de enjuiciamiento civil establece que se tomará el valor que tenía al tiempo de ponerse dicha demanda, en base a los precios existentes en el mercado. Por lo que para ello, habrá que recurrir a las valoraciones oficiales de los bienes litigiosos, siendo el mínimo valor posible el que aparece reflejado en el catastro. Por menos de este valor no se venderá, aunque existan las “prisas”.

Así que en lo que al dinero respecta no deberás de preocuparte, claro que si se vende con urgencia sí podría conseguirse un valor inferior al que realmente vale la propiedad, por lo que siempre se recomienda esperar y obtener un precio justo. No obstante, ya depende de ambas partes y de la situación en cuestión.

Así que como puedes ver, la división de cosa común demanda no es demasiado compleja porque depende totalmente de la cuantía. Por lo que la disolución del proindiviso no es un procedimiento tan complejo como pueda parecer a las primeras de cambio. No obstante, siempre es fundamental recibir el asesoramiento de un abogado o profesional cualificado que informe del estado actual y de las opciones disponibles para vender proindiviso con éxito.

Por lo que toda esta información sobre la división de cosa común te será de ayuda si en algún momento de tu vida necesitas vender un bien que tienes en copropiedad con otra persona. Porque al menos ahora ya sabes que es posible, que efectivamente se puede ejecutar su venta y separación si una de las partes así lo considera. Además, es uno de los procedimientos más habituales.

Esperamos que esta información sobre la división de cosa común te sea de ayuda. Como te decimos, es un procedimiento más habitual de lo que parece sobre todo en herencias o separaciones, dado que son acciones judiciales en las que alguna de las partes podría estar interesada en vender, en dividir el bien inmueble.

No dudes en ponerte en contacto con nosotros por si podemos ayudarte en algo más. Recuerda que es una de nuestras especialidades y podremos asesorarte sin ningún tipo de compromiso. Te esperamos.

 

Diferencia entre separación y divorcio

La diferencia entre separación y divorcio, así como sus consecuencias legales, puede ser difícil de comprender para quienes no son expertos en derecho. Quizás las diferencias más notorias entre la separación y el divorcio sean en el ámbito legal y las implicaciones de cada una de ellas. En este artículo veremos cuáles son las implicaciones legales de cada una de estas medidas que terminan con la convivencia en pareja. Sigue leyendo Diferencia entre separación y divorcio

Tasas judiciales – modelo 696 – ¿Cómo calcularlas?

Si has iniciado cualquier proceso judicial. Puede que te haya sorprendido la obligación de pagar tasas judiciales.

EL TC ESTIMA PARCIALMENTE EL RECURSO CONTRA LAS TASAS JUDICIALES POR CONSIDERAR QUE SU CUANTÍA VULNERA EL DERECHO A LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA

ENLACE PARA DESCARGA DE LA NOTA INFORMATIVA EN PDF

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Cómo funciona el convenio regulador extrajudicial

¿Estás separándote de tu pareja y quieres saber cómo funciona un convenio regulador extrajudicial?

En este convenio –que ambos cónyuges firman acordando cómo va a ser la separación– se especifica quién se quedará con los bienes que estén a nombre de la pareja, con la vivienda familiar, qué hacer con los hijos en caso de haberlos o cuál será la pensión por estos, entre otras cosas.

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¿Por qué pedir ayuda a abogados en Gijón?

A veces perdemos de vista el concepto real de abogados en Gijón. Sobre todo influenciados por los grandes casos que podemos ver en la televisión o leer en el periódico.

El juzgado es una institución creada para los ciudadanos y recurrir a él debe ser siempre una posibilidad a plantearse, si tenemos cualquier problema. Sea un problema de gran magnitud o una disputa entre vecinos la ley está para ayudarte a resolver tu problema.

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¿Por qué elegir el divorcio express?

El divorcio express es una alternativa para simplificar todo los problemas característicos del fin de un matrimonio. En caso de que la separación sea de mutuo acuerdo. Esta solución permite decidir cómo será la separación. Informarte sobre leyes, abogados, consecuencias, sin necesidad de esperar hasta finalizar un proceso de muchos meses de duración.

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